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sábado, 7 de abril de 2012

Murió el ex arzobispo Storni

Edgardo Gabriel Storni
El ex arzobispo de Santa Fe, monseñor Edgardo Gabriel Storni, falleció ayer a los 75 años en la ciudad de Córdoba, como desenlace de una enfermedad. En un contexto de marcado hermetismo -tanto oficial como de ex allegados-, El Litoral pudo establecer esta mañana que, conforme a la voluntad de los familiares del prelado, sus restos no serían trasladados a nuestra ciudad, sino enterrados en la vecina provincia, donde desde hace varios años residía en la localidad de La Falda.
Storni fue separado anticipadamente de su cargo en 2002 luego de la denuncia por delitos sexuales en su contra, que derivó en un proceso judicial que en 2009 lo condenó en primera instancia a ocho años de prisión por abuso sexual agravado, aunque un tribunal superior ordenó el año pasado la anulación de la sentencia y dispuso que la causa volviera a foja cero.

Storni nació en Santa Fe el 6 de abril de 1936 y fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1961. Elegido obispo auxiliar de la arquidiócesis el 31 de diciembre de 1976 por Pablo VI, fue ordenado obispo el 25 de marzo de 1977 y promovido a arzobispo de Santa Fe el 28 de agosto de 1984, cargo del que tomó posesión el 30 de septiembre de 1984. Debió renunciar anticipadamente en septiembre de 2002, envuelto en un escándalo por denuncias de abusos sexuales y acoso a 47 seminaristas. Desde entonces residía en La Falda, en condición de jubilado.

En diciembre de 2009, Storni fue condenado por la jueza santafesina María Amalia Mascheroni a ocho años de prisión por abuso sexual agravado contra el ex seminarista Rubén Descalzo, aunque no fue a la cárcel sino que cumplió arresto domiciliario por su edad avanzada. Pero en abril de 2011 la Cámara Penal anuló la sentencia y ordenó que se dictase un nuevo veredicto, al admitir en parte la apelación que presentó la defensa, que buscaba la anulación de todo el proceso.

Un escándalo nacional

El caso se hizo público en 1994 cuando, por orden del Vaticano, el actual arzobispo de Mendoza, monseñor José María Arancibia, investigó denuncias de jóvenes que estudiaban para sacerdotes sobre supuestos abusos sexuales. La constitución de la comisión investigadora fue informada en aquél momento por El Litoral y las conductas del dignatario eclesiástico que la motivaron merecieron una serie de notas en el periódico Rosario 12. En diciembre de ese mismo año, importantes dirigentes políticos publicaron una solicitada de “apoyo y agradecimiento” al prelado.

Sin embargo, el escándalo estalló varios años después, cuando la periodista porteña Olga Wornat recogió la información en el libro “Nuestra Santa Madre” y lo presentó en la Feria del Libro de nuestra ciudad, en agosto de 2002.

“Todo el mundo lo sabía. Me enteré por un taxista”, recordó Wornat, en declaraciones a LT 10. “Y todo el mundo me comentaba el tema de Storni. Era un secreto a voces”, añadió. “No solamente se conocían sus abusos, además Storni era una persona autoritaria, intolerante, nefasta, que tenía sus negocios con los políticos. Le consultaban hasta a quién iban a poner en el gabinete”, aseveró.

Efecto dominó

El episodio operó como desencadenante de los acontecimientos, que se sucedieron de manera vertiginosa y dividieron a la sociedad santafesina. Primero, los ex seminaristas Rubén Descalzo y Martín Lascurain denunciaron haber sido las víctimas mencionadas en el libro. Luego, el párroco de San Roque, José Guntern, reveló haber entregado una carta al arzobispo en la que sostenía: “tuviste un serio desliz, que afectó a un grupo en plena formación espiritual y humana. No te juzgo ni te condeno, no me corresponde. Sí te sugiero que reflexiones en Cristo y tomes conciencia de la gravedad de tus actos”. Guntern se retractó luego de una reunión con un grupo de sacerdotes en el arzobispado, en lo que fue interpretado como una presión hacia el anciano sacerdote -de cuyo fallecimiento se cumplirán cinco años el próximo 25 de marzo- y motivó a su vez una serie de movilizaciones populares.

En septiembre de 2002, el entonces arzobispo santafesino renunció a su cargo y envió una carta al papa Juan Pablo II en la que no reconocía “culpas” ni “acusaciones”. Fue reemplazado transitoriamente por monseñor Moisés Blanchoud y luego por el actual arzobispo, José María Arancedo. En su momento, Storni declaró en sede judicial y negó los cargos.

Sin palabras

En 2009, una periodista de El Litoral llegó hasta la residencia de Storni en La Falda e intentó entrevistarlo, pero se topó con la negativa del ex dignatario eclesiástico. “Estoy ocupado”, alegó, en la escueta alocución incluida luego en la crónica “Edgardo Storni: un espectro escondido en la montaña”, publicada en la edición del 14 de marzo.

A falta de su palabra, el mismo artículo periodístico recordó las vertidas por el aún arzobispo en el último Tedeum que ofició, el 25 de mayo de 2002: “Todos hemos pecado. Unos más, otros menos. Unos obrando, otros omitiendo. Pero no estamos solos, abandonados a nosotros mismos, condenados a la culpa y la impotencia por siempre. No nos abandona el que todo lo puede, no enmudece el Verbo de Dios y no se cierran los oídos divinos al clamor de los hombres”.

Fallo

“En el proceso no se juzgan actitudes del imputado; si defraudó las expectativas de los seminaristas, si tuvo manejos afectivos impropios, si se negó a la investigación, si fue un mal obispo, si éticamente resulta reprochable para los fieles de la Iglesia Católica Apostólica Romana, si incurrió en conductas equívocas con relación a la investidura, si, en definitiva, tuvo actos que revelan una tendencia homosexual, son todos cuestionamientos ajenos al ámbito de la responsabilidad penal de la cual no podemos ni debemos, por mandato constitucional, apartarnos”.

Del voto del camarista Sebastián Creus, en el fallo que anuló la condena a Storni por considerar que no demostraba que hubiese habido abuso sexual.

/// CRONOLOGÍA
1984: El 30 de septiembre, Edgardo Gabriel Storni asume como arzobispo de Santa Fe.
1994: Se conoce que El Vaticano ordenó investigar al prelado, por una comisión encabezada por monseñor Arancibia. Dirigentes santafesinos firman una solicitada de apoyo.
2002: Tras un escándalo en la Feria del Libro, en el marco de la presentación de “Nuestra Santa Madre”, de Olga Wornat, el caso obtiene repercusión nacional. Aparecen testimonios de seminaristas, habla el padre Guntern, denuncian presiones para que se retracte y la feligresía se moviliza en su respaldo. En septiembre, Storni presenta la renuncia.
2003: Arancedo asume como arzobispo. Storni se recluye en La Falda, en condición de jubilado.
2009: Storni es condenado en primera instancia por abuso sexual agravado.
2011: La Sala IV -integrada- de la Cámara Penal, en voto dividido, deja sin efecto la condena y ordena que se dicte un nuevo fallo.

Fuente: El Litoral

lunes, 27 de junio de 2011

Una monja acusó ser violada pero luego reconoció que tuvo sexo por placer

La religiosa yanqui había dicho que un sujeto la había ahogado y luego abusado. Pero en realidad, tuvo relaciones con un hombre que entró por detrás del convento.

Una monja confesó una mentira: les dijo a los policías que fue atacada sexualmente y que la dejaron inconsciente en un banco de nieve.

Después empezar una búsqueda policial sobre un corpulento hombre negro, la mujer blanca de 26 años, perteneciente a los Apóstoles del Infinito Amor en East Flatbush, cerca de Nueva York, en Estados Unidos, se retractó.

Dijo a los policías que inventó la historia en un intento de encubrir un sexo consensual con un trabajador de una tienda.

Una mujer con vestimenta religiosa que abrió la puerta del convento, dijo que la monja se identifica como María Turcotte, quien sufrió una “ruptura emocional” lo cual hizo que inventará su excusa.

“No pasó nada, nada de eso”, dijo la mujer, que no quiso dar su nombre. “Se comprobó que todo era falso. No fue culpa de ella. Ella va a salir y vamos a conseguirle ayuda”.

El convento parece estar vinculado a una orden religiosa con sede en Canadá fundada en 1960, por un cura apartado del sacerdocio católico, que se ordenó a sí mismo.

Turcotte dijo que ella se dirigía la noche del 22 de enero, cuando un matón le tendió una emboscada, la ahogó hasta que perdió el conocimiento y la arrastró.

Dijo que se despertó en la nieve con su ropa interior abajo y sus pechos al descubierto. Ella dijo que fue tratada en un hospital y buscó el consejo de su Madre Superiora.

La policía fue informada de la violación el pasado jueves, y puso una alerta pidiendo la ayuda del público para encontrar a un sospechoso, que se describió como un hombre negro, de 40 a 50 años de edad, de 1,95 metros y de 125 kilos.

La Policía dio a conocer un boceto, pero no creyeron que un hombre pueda arrastrar a la monja por las calles sin ser descubierto.

Cuando Turcotte se retractó, su excusa fue que necesitaba una historia para encubrir su verdadero encuentro sexual: con un empleado de una tienda, que se coló en el convento por la puerta trasera. La policía no le ha acusado de ningún delito.

Fuente: Crónica